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Lo mejor de Cartagena en un día

Estoy lista para tener una mañana de brisa, sol y mar. Primero debo desayunar, bajo al restaurante de mi hotel ubicado en el siempre exótico centro histórico, y me decido por algo típico, dos o tres carimañolas de carne. Son unos bollitos a base de yuca, que pueden venir rellenos también de pollo o queso. Para el desayuno, recomiendo también una arepa de huevo o empanaditas con el relleno de su preferencia. Nada más costeño que desayunar fritos. Para acompañar, las opciones son variadas, están los jugos naturales, como la guayaba, el mango y el corozo, y las bebidas más locales como la avena y la chicha de maíz. Yo, me decido por una avena bien fría y algo de fruta, quizá unos trozos de patilla o melón bien picados.Arepa de huevo Mi reloj marca las 8:00 a.m. agarro mi bolso que he equipado con todo lo que necesito, toalla, salida de baño, bloqueador solar y una botella de agua, tomo un taxi y le pido que me lleve directamente a la playa de Bocagrande.

Brisa, mar y aventura

Palmeras y almacenes reconocidos me dan la bienvenida al barrio más prestigioso de la ciudad, puedo ver nuevamente la arena y el mar, selecciono al azar un espacio de esa gran línea de playa y le índico al taxista dónde debe detenerse. El valor de la carrera es de $2.50 dólares ($6.500 pesos). Ahora puedo sentir la arena caliente y el sol que logra quemar por unos instantes mi piel hasta que llego a una gran sombrilla de colores puesta estratégicamente a la orilla del mar, debajo de ella una silla plástica playera en la que me siento rápidamente mientras saco mi protector solar y lo aplico en toda mi cara y hombros. Respiro, y ahora sí, ya en la sombra, disfruto de la maravillosa brisa que siempre ofrece esta ciudad.Playas de Cartagena Colombia Son casi las 9:00 a.m. cuando veo una gran cometa en el cielo, llena de colores vivos y que se mueve mientras un hombre atado a ella se deja guiar por la dirección de la brisa y esquiva ola tras ola. En la orilla, veo a otro hombre que le da indicaciones, decido acercarme. Antes, pago la sombrilla o carpa, son $3,5 dólares ($10.000 pesos). Lo que vi en el mar se llama kitesurf, es un deporte acuático que se ha vuelto muy popular en los últimos años, en Cartagena existen un par de sitios que alquilan el equipo y ofrecen un curso rápido. Lo pienso por unos segundos y pido que comience la lección. El equipo tiene un valor de $35 dólares la hora ($100.000 pesos), y la instrucción $38 dólares ($110.000 pesos).Kitesurf Cartagena

Una vuelta por la ciudad

Son las 10:30 a.m. toda despeinada y después de esa maravillosa experiencia, me cambio y decido dar una vuelta por el lugar. A lo lejos, veo a un señor pedaleando con dificultad una especie de carreta de colores mientras grita “raspaooo”. Lo detengo y le pido uno de esos conitos rellenos de hielo triturado, y que endulzado con kola, limón o tamarindo, logran refrescar la mañana. Yo lo recomiendo de kola y con leche, un poco de dulce mientras camino la zona. Valor: 1.500 pesos, menos de $1 dólar.raspadoMientras paseo por la avenida principal de Bocagrande, veo unos enormes buses de dos pisos, de esos que se ven con normalidad en Londres, y que hoy, en las calles de Cartagena, ofrecen recorridos por el área turística de la ciudad. Me apresuro a preguntar a qué hora sale el próximo recorrido, una señorita que se encarga de ofrecer este paseo, me dice que solo debo esperar 10 minutos, que tiene un costo de $15,5 dólares ($45.000 pesos) y que dura cerca de 90 minutos. A las 10:50 a.m. comenzamos a rodar, me ubico en la parte superior de autobús y escucho con atención la información de la zona turística e histórica de la ciudad. Damos un par de caminatas por el centro histórico, pasamos por la Bahía y El Laguito, hasta llegar al muelle de la Bodeguita, allí termina el recorrido. Me despido de un par de personas con las que hablé en el camino y aprovechando que estoy cerca me dirijo a la calle Larga en Getsemaní, a almorzar comida de mar.

Un almuerzo de aquí

Llego a uno de los restaurantes más reconocido de la ciudad, Nautilus Plaza tiene cerca de 25 años ofreciendo la mejor comida típica costeña, yo pido una deliciosa cazuela de mariscos, acompañado de un delicioso arroz con coco y patacones, una preparación que destaca por su sabor y olor. Este es mi plato recomendado para un almuerzo en La Heroica. Disfruto cada cucharada de esta deliciosa preparación, sin afanes termino mi cazuela y pago una cuenta de casi $15 dólares ($40.000 pesos). Ya es la 1:30 p.m. salgo del restaurante y camino hasta mi hotel, en el camino compro en el portal de los dulces una monedita de leche que cuesta menos de $1 dólar. Llego a mi habitación, me baño y decido reposar. El día aún es largo y falta más de la mitad de mi travesía en Cartagena, así que siempre recomiendo tomar un respiro, dormir un poco y descansar antes de continuar.Muñequita de leche portal de los dulces

De paseo por la historia

A las 3:30 p.m. salgo nuevamente de mi hotel, esta vez con rumbo a un par de museos. La inclemencia del sol me obliga a andar rápido hasta llegar a la próxima sombra. Paso la gobernación de la ciudad y me encuentro con el parque Bolívar, y justo frente a este colorido y siempre transitado espacio veo el Museo del Oro Zenú. La entrada es totalmente gratuita.Museo de Oro de Cartagena Este museo ofrece un maravilloso recorrido por las culturas del oro y el cobre en la Colombia prehispánica, una visita obligada a la tradición Zenú y los primeros pobladores de estas tierras. Me quedo cerca de 45 minutos, impactada por las piezas que se exponen en este lugar. Sigo caminando con la compañía de un sol cada vez más clemente, me dirijo hacia los bajos del Baluarte San Francisco Javier, donde la guía turística de mi hotel me indicó que estaba ubicado el Museo Naval del Caribe. En la esquina antes de llegar, me encuentro con una carreta repleta de mangos verdes y maduros, pido uno, a mí me encanta bien verde, con bastante pimienta y limón pero con poca sal. Valor: $1 dólar. En el Museo Naval la entrada cuesta $5.50 dólares, ($16.000 pesos). Da gusto caminar por este enorme edificio que dividido en dos grandes alas, la “Colonial” y la “Republicana”, logra una escenificación espectacular de la historia de Cartagena, de la navegación y los primeros habitantes. Mi recorrido dura 45 minutos.

Compras sobre ruedas

Comienzo a caminar por las calles del centro histórico, en busca de artesanías o artículos particulares que pueda llevar a mi mamá y amigos, cuando veo un cartel que ofrece en alquiler unas bicicletas por $3.50 dólares la hora, ($10.000 pesos). Tomo una y, antes de comenzar a rodar programo mi reloj, son las 5:45 p.m. así que debo regresar a las 6:45.Bicicletas en Cartagena En Cartagena hay una amplia oferta de lugares donde comprar, desde boutiques reconocidas con la mejor ropa y artículos de decoración, hasta una buena cantidad de artesanos con diferentes propuestas en accesorios y calzado. Elijo un par de cosas, pensando en los gustos de las personas a quienes quiero llevarles un detalle, la canastilla de la bici se llena rápidamente de collares y manillitas. En compras me gasto cerca de $42 dólares, ($120.000 pesos). Al terminar, regreso la bici y voy a cambiarme al hotel.

La noche en la Heróica

Llena de encanto y con aspecto mágico, así es Cartagena de noche. Son las 8:00 p.m. y ya más arreglada y con cámara en mano, salgo en busca de un lugar para cenar. Mientras decido qué comer, disfruto de las calles de esta hermosa ciudad. De repente, escucho unos sonidos de tambor y gaita, sigo el ritmo y me encuentro detrás de la Torre del Reloj a un grupo de gente alrededor de unos bailarines que movían su cuerpo a ritmo de cumbia y mapalé.Plaza de los Coches Las mujeres bailan mapalé con faldas corticas de colores, los hombres sin camisa, todos con movimientos fuertes y precisos, difíciles de copiar. Luego, pasan a la cumbia, meneando sus caderas al ritmo de los instrumentos. Esto encanta de Cartagena, la gente, la cultura caribe que se respira en cada espacio. Me decido por algo rápido, un crepes sería perfecto. Sigo caminando hasta encontrar Crepes and Waffles, un sitio con buena atención y una vista extraordinaria. Veo el menú y me decido por un crepes de frutos del mar, acompañado con una deliciosa limonada natural, la cuenta da por $15 dólares ($40.000 pesos).

Rumba con ritmo Caribe

Para terminar mi día, necesito escuchar y bailar algo de música Caribe. Pregunto por la mejor rumba y me dicen que para lo que busco debo ir a Getsemaní, por cierto el barrio más tradicional de Cartagena. Camino sin afán por toda esa calle, veo establecimientos de salsa, reggae y champeta, locales y turistas mezclados en este espacio que parece el sitio de reunión por excelencia.Media Luna Cartagena La oferta es variada, llego al final de la calle y me quedo en un rooftop, según los viajeros un bar sencillo con música variada, el sitio perfecto para tomar un par de cócteles y hablar con algunas personas. Aquí me quedaré el resto de la noche, seguramente gastaré cerca de $25 dólares, ($80.000 pesos). El día en Cartagena ha sido espectacular, una oportunidad única para disfrutar del mar, recorrer las calles, explorar la historia y la ciudad nocturna, probar su comida, tomar fotos y comprar las más hermosas artesanías, y pensar que solo gasté $204 dólares ($580.000 pesos). Visitar esta hermosa ciudad, siempre te garantiza una maravillosa experiencia.

 
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