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Érase una vez un tren en Cartagena

¿Sabía que alguna vez existió el tren de Cartagena?

Un tema que me apasiona es la Historia. Saber cómo era la vida antes, qué había, qué cosas existían... Cuando niña, mi papá me contaba que hubo un tren en Cartagena que viajaba entre esta ciudad y Calamar, y que cuando él era adolescente solía tomarlo durante un trayecto de cuatro horas para visitar a un tío que vivía en ese bello municipio ribereño.

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Describiendo las características del tren, me decía que tenía dos vagones de pasajeros y dos carros para carga. Esta situación me interesó y quise investigar sobre el tren de Cartagena que funcionó a finales del siglo XIX (1894). Me agrada y me emociona mucho saber las cosas que sucedieron en Cartagena, no sólo como la ciudad colonial, sino también todo aquello bueno que pasó en ese siglo y que, tal vez, a muchos les gustaría saber y que a mí, en particular, me motiva a indagar y escribir.Fotografía antigua del tren de Cartagena, tomada de la fototecaMe imagino a mi papá como un niño mirando por la ventana del tren a un espacio sinfín de árboles, maleza cubierta por una enredadera que florecía dando una campanilla blanca, simulando espacios cubiertos de nieve que solían apreciarse en la subida a las colinas de Turbaco. Y en algunas mañanas, la maleza cubierta del rocío que deja el anochecer y el amanecer que, en su época, le llamaban sereno de la noche, así como los animales saltando de árbol en árbol. Todo este paisaje, según lo que él me contaba, se apreciaba y se perdía en el horizonte al pasar a la velocidad a la que iba el tren desde la estación de un pueblo a otro.

El primer transporte ferroviario que se construyó en Colombia fue el de Panamá, cuando éste era un departamento de Colombia; su obra concluyó en 1855, y esto sucedió poco tiempo después de haberse construido el primero de todos los ferrocarriles, el de Inglaterra. Con la separación de Panamá en 1903, Colombia pierde este tren.Fotografía histórica del tren de Cartagena, tomada de la fototecaEl 20 de julio de 1889, se inauguró el Ferrocarril de la Sabana entre la capital y Facatativá; mientras que al año siguiente, en 1890, la Gobernación de Bolívar contrató con Samuel McConnico, que era el gerente del ferrocarril, la construcción del tren de Cartagena - Calamar. El 20 de julio del año 1894, se inauguró todo el trayecto de la ruta ferroviaria que conectaba a La Heroica con el río Magdalena. El ferrocarril tenía estaciones en los pueblos de Turbaco, Arjona, Arenal, Soplaviento, Hatoviejo y Calamar, dejando de funcionar en 1951 cuando desmontaron los rieles.

El Presidente Rafael Núñez, un cartagenero que apoyó mucho la formación de trenes en Colombia, dijo que el verdadero cambio del siglo XVIII al XIX se dio gracias al ferrocarril. De modo que, este sistema de transporte para Colombia también significó la idea de progreso. Gabriel García Márquez, por otro lado, en su libro “Cien Años de Soledad” nos relata la llegada del ferrocarril a Macondo, lo que en esa época representaba la transformación real de un pueblo. En el tren de Cartagena - Calamar, la empresa estaba obligada a modernizar el sitio donde se recibían o salían las cargas, pero lastimosamente nunca cumplió con ese compromiso.Fotografía antigua del tren de Cartagena de Indias, tomada de la fototecaMe cuenta el "viejo Manguala" que, cuando el tren salía de la estación de Turbaco, dando campanazos y avisando que se iba, con su pito estruendoso que retumbaba en todo el pequeño pueblo, dejaba a su paso aureolas de humo negro y gris que se esparcían en el azul del firmamento y formaban todo un espectáculo. Mientras otras veces se oía a lo lejos que estaba llegando, produciendo así una sensación de alegría entre los adultos que esperaban o mandaban sus encomiendas; entre esas, las cargas de sus cosechas, mientras que otros aguardaban por la llegada de familiares que venían o iban a visitar a los suyos. "Manguala" decía: “el ferrocarril dejó en mí algo grande y maravilloso, desafortunadamente lo acabaron”, se quedaba pensativo y preguntaba: ¿por qué lo desmontaron?

Tiempo pasado que se fue como el pétalo de una rosa que se desliza suavemente y que al pasar volando con el viento va dejando su estela de delicioso aroma. Así pasó el tren de Cartagena sobre el suelo de estos pueblos costeños, dejando sus huellas, no sólo en la tierra, sino también en la mente de sus habitantes, a quienes cuando inició su recorrido, tomó desprevenidos causando asombro al oír el ruido de la máquina encima de sus rieles y el sonido del claxon avisando que se aproximaba a la estación del pueblo.Fotografía antigua de los rieles del tren de Cartagena, foto tomada de la fototecaTambién le puede interesar:Los hornos donde nació Cartagena

El ferrocarril marcó su vida útil dejando en algunos de estos pueblos su rastro, ya que aún se encuentran vestigios de lo que fue su presencia allí, con algunas estaciones que evocan nostalgia y pedazos de rieles que no lograron quitar, quedando sepultados por la tierra y el matorral. Fueron aproximadamente 57 años en los que operó el ferrocarril, y ahora, este 20 de julio de 2019, cumple 125 años de haber llegado a esta ciudad.

Como afirmaba Aristóteles: “todo cambio es destructor por naturaleza y todo se genera y se destruye en el tiempo”. Así como se generó, así se acabó la existencia del ferrocarril Cartagena - Calamar… en el tiempo.

Por: Vicky Zabaleta Puello.

Imágenes cortesía de la Fototeca Histórica de Cartagena.
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