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Centro Histórico: arma tu tour en bicicleta

A pie, en chiva, en coche, patineta, o en bicicleta, cualquier medio de transporte es ideal para recorrer el "corazón" de La Heroica.

Alquila una bicicleta y como yo, arma tu propio tour y sumérgete entre las hermosísimas calles coloniales de este destino de excelencia. Habla con su gente, mueve las caderas con sus ritmos autóctonos, imprégnate de su cultura, compra un souvenir, deléitate con una cocá de coco y leche o guayaba, saborea un patacón de plátano verde del famoso palito de caucho, prueba un mango biche o una guayaba verde con sal-pimienta-limón y conoce un poco más de sus lugareños. Mientras pedaleas no olvides alzar la mirada, quedarás alucinado ante la belleza de los balcones, el colorido de las veraneras, los helechos y la historia que emana de la arquitectura de sus calles. (Lea también: Cúpulas del Santuario San Pedo Claver, nuevo mirador del Centro Histórico).

La aventura

Como buena turista, con mapa en mano, inicio mi recorrido en la hermosa Plaza San Diego, excelente punto de partida por la belleza de cada rincón y el colorido de las inmensas casonas coloniales, convertidas hoy en hoteles y establecimientos comerciales. Sorprendida me detengo en la esquina, entre la Calle del Campo y Calle Tumbamuertos, a observar el antiguo Convento de los Recoletos e Iglesia de San Diego que se conserva incólume -sede hoy de la Universidad Superior de Bellas Artes- mientras una melodía suave de artistas callejeros invade mis sentidos y un exquisito olor, despierta las ganas de saborear un típico frito cartagenero. No me reprimo y mientras me acerco al corazón de la plaza, voy saboreando una arepa o empanada con huevo de la afamada mesa de fritos del lugar y observo las encantadoras artesanías elaboradas a mano. Observo que los extranjeros pasan ratos largos en las terrazas de los restaurantes –de comida oriental, británica, italiana, peruana, francesa y caribeña- en treo otros negocios que rodean la plaza, mientras admiran el paso de los caballos que halan sus carruajes e impregnan de romanticismo el ambiente.  (Descubra la agenda de eventos de Cartagena).

Parto con dirección a la Calle Stuart -tuvo como primer nombre " Calle de Santa Clara" por quedar al lado del convento de Santa Clara de Asis, hoy Hotel Santa Clara. Este callejón es la que arranca de la calle de curato a la plaza de san diego. En 1856 el cabildo ordeno que la calle llevara el nombre del mártir de la independencia Santiago Stuart, fusilado en 1816 por el pacificador Morrillo-, una de las más cortas, pensando en lo tranquila y agradable que resulta para cenar a la luz de la luna, conversar y relajarse en los ambientes exteriores de los restaurantes de la acera derecha.

Continúo mi camino, mirando fijamente la indiscutiblemente llamativa fachada del restaurante argentino de la Calle del Curato, y por supuesto, la selfie no puede faltar por la original y bonita decoración de pared a pared. Mi paladar merece degustar un plato en este lugar, pero hoy no es el día y sigo con dirección a las murallas a fotografiar la casa del escritor colombiano Gabriel García Márquez, pero los muros altos acaban con mis ilusiones, regreso por donde llegué y centro mi expectativa en la próxima parada de mi tour, el Parque Fernández de Madrid.

Mientras la bicicleta me transporta por la Calle del Curato y la brisa revolotea mi cabello, compruebo una vez más la hermosura del Centro Histórico de Cartagena de Indias; el colorido de sus casas, los balcones, las puertas, los faroles, los muros, las cerraduras, los adoquines, y hasta los más pequeños letreros publicitarios de cada tienda, bar, joyería, restaurante, hotel boutique… me atrapan por su originalidad y creatividad… todo llama mi atención hasta que diviso la imponente Iglesia Santo Toribio y el Parque Fernández de Madrid, con su frondosa vegetación, rodeado de restaurantes, bares, pizzerías, cafés y hoteles boutique. Voy dando la vuelta a la plaza y noto que el ambiente tranquilo y romántico a la luz de las velas es apreciado por los extranjeros. Me detengo cinco minutos para no dejar es[1]capar ningún detalle y bajo por la Calle Segunda de Badillo que, pese a su ambiente comercial, conserva su esencia colonial, y la ornamentación de sus balcones atrapan mi atención. Con un mango biche con sal en mano, decido preguntarle a un lugareño por la vía más cercana la Plaza de Los Coches y me recomienda bajar por La Primera de Badillo y atravesar la de Las Carretas. (Más notas sobre Cartagena)

PLAZAS DECARTAGENA DE INDIAS Plaza San Pedro Claver.

¡Espectacular! la bienvenida me la da la imponente Torre del Reloj con su hermoso campanario y reloj. A medida que me acerco y paso entre los arcos, una hermosa vista de 360 grados me conduce a escenarios emblemáticos como la Bahía de Las Ánimas, el monumento a Los Pegasos, el Centro de Convenciones, el extinto Teatro Colón. –hoy en día construye allí un hotel- el Camellón de Los Mártires, el parque Centenario, la Avenida Venezuela y el palacio de la Alcaldía Distrital. Regreso embelesada por donde entré y al alzar la vista, descubro de frente un hermoso escenario que nunca olvidaré, una línea de valiosas y coloridas casas coloniales y voy disparando como loca mi cámara porque la Plaza de Los Coches es fotogénica por donde la mire.

Coches que van pasando, melodías de timbales, bongos y trompetas que llegan a mis oídos, y grupos folclóricos bailando a pie descalzo, me obligan a detenerme mucho más tiempo del estipulado y aquí sigo embelesada en este rincón de la ciudad amurallada, degustando una irresistible melcocha del portal. Sigo derecho bordeando el portal con dirección a la Plaza San Pedro Claver, pero corto camino, atravesando la Plaza de La Aduana -aquí comercializaban esclavos-, quizás la más amplia, elegante, tan dueña de una hermosa y colorida arquitectura, que dejo atrás admirando sus imponentes edificaciones coloniales, entre ellas la sede de Alcaldía Municipal con sus 13 imponentes arcos. Los tonos de las fachadas me dejan maravillada, así como seguro quedan los organizadores de importantes eventos que eligen este extraordinario espacio como escenario.

Atardeceres de Cartagena Postal de Cartagena.

Acelero mi marcha y a pocos metros me encuentro en la monumental Plaza San Pedro Claver. Las palomas del lugar me dan la bienvenida, revolotean a mi paso y aprovecho para hacer la foto obligada, junto a las esculturas hechas en hierro, al interior de la imponente iglesia, con la estatua de San Pedro Claver “Esclavo de los esclavos”, y por supuesto, con las palenqueras ataviadas de trajes coloridos y poncheras rebosadas de frutas tropicales. Eso y más, ofrece este rincón preferido por los turistas, entre otras opciones como restaurantes, joyerías y tiendas artesanales. (Las mejores vistas nocturnas de La Popa).

A mi partida, una luz de una asombrosa cúpula me guía como faro por la Calle del Ladrinal, no dejo de mirar hacia arriba mientras tropiezo sin querer a más de uno por mi afán de llegar a los pies de ese semejante monumento que va apareciendo tan imponente en la calle Santos de Piedra. Me refiero a la Catedral Santa Catalina de Alejandría, una de las sedes episcopales más antiguas del Nuevo Mundo con más de 487 años de historia. Me detengo para admirarla y su maravillosa arquitectura exterior me descresta y más sus columnas de estilo corintio, pero por lo tarde, sus fenomenales puertas están cerradas por lo que decido inmortalizar la escena con mi cámara fotográfica.

Atravieso por el lado este, pensando en si es el templo más encantador que he visto, y una música de tambores atrapa mi atención. Guiada del pum pum pum llego a la Plaza Bolívar y en esta frescura por su frondosa vegetación natural y fuentes que mitigan el calor, decido culminar mi recorrido, admirando a los bailarines que a cambio de propinas mueven sus caderas, hablando con el lustrador de zapatos, con algunos otros lugareños, observando a los vendedores informales y a los verdaderos bohemios de la ciudad. Son las ocho y llego, lastimosamente, la hora de partir, no sin antes hacer un recorrido panorámico alrededor del parque en cuyo marco se encuentra el Palacio de la Inquisición, el Museo del Oro, el llamativo edificio republicano del Banco de la República y las oficinas del Concurso Nacional de la Belleza. Y a medida que voy rodando aprecio más el valor arquitectónico, histórico y cultural de esta aventura inolvidable, que me toca concluir mañana por el resto de calles en las que puedo transitar libremente en bicicleta (Más Experiencias en Cartagena.)

tour en bicicleta por el Centro Histórico            Torre del Reloj.

Viva como yo esta maravillosa experiencia, NO SE ARREPENTIRÁ…

By: Mile
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